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Navidad verde Navidad

in sostenibilidad diciembre 21, 2018

Llegó la navidad y de repente estamos inmersos en una euforia de luces, viajes, catálogos, regalos y muchos detalles que nos llevan al consumo feliz. Antes de quedar envueltos en su magia hipnótica (y despertar con un resacón consumista) repasemos algunas tradiciones, gestos y símbolos que acompañan estas fiestas y veamos las alternativas para vivir una navidad más sostenible.

Desde pequeña he tenido una fascinación especial por los árboles, entre ellos el árbol de navidad, recuerdo mi enorme árbol blanco, las cadenas de luces, las bolas de colores y todos los adornos que colgaba alegremente.  El árbol era mágico y era todo lo que sabía.  Me habían hablado sobre el origen de la navidad, el nacimiento, los Reyes Magos… todo hacía parte de la misma historia pero el abeto no aparecía por ningún lado; supuse que su única función era cobijar la benevolencia de Papá Noel, los Reyes Magos o el Niño Dios, pero a medida que fuí creciendo y mi árbol gigante fue encogiendo (¿no les ha pasado que cuando son adultos y vuelven a ver algo de cuando eran niños les parece que encogió?) empecé a conocer otras culturas y encontré finalmente la historia que me hacía falta.

Originalmente el árbol representaba la vida y el universo, sus ramas unían los diferentes mundos que allí convivían, incluidos dioses y humanos.  El árbol, que por cierto llamaban Yggdrasil, daba cobijo a un ágila, una ardilla, un dragón y cuatro ciervos, un universo de relaciones complejas y armoniosa convivencia.  En una fecha, muy próxima a la navidad, se decoraba para rendir homenaje al dios del sol y la fertilidad. Es una tradición nórdica que los cristianos adoptaron cuando llegaron a sus tierras.  La historia entera aqui

El árbol simboliza el delicado equilibrio nativo que debemos cuidar. Así como en navidad abrimos nuestro corazón a las personas, deberíamos abrir la conciencia a nuestro entorno natural y hacer un homenaje al árbol que nos acompaña año tras año para recordar que no estamos solos, que la vida se extiende más allá de nuestro cuerpo y que la celebración debería envolver todo nuestro entorno.

Vamos a repasar, o mejor repensar, la navidad para descubrir cómo podemos hacerla más verde, sostenible y respetuosa con TODOS.

La decoración.

Va, me confieso, me encanta decorar la casa y claramente el árbol. Un par de trucos: si vas a comprar luces elige las de led, consumen menos y duran muchísimo más; las velas también son una alternativa.  Ve a dar un paseo en la naturaleza y recoge piñas, troncos, bellotas, restos de poda de los pinos, etc. te servirá para hacer adornos naturales y muy duraderos. Por aquí te dejo un tablero con cosas muy interesantes para hacer.  Si lo de las manualidades no es lo tuyo, intenta elegir adornos de madera, papel, bambú, corcho, vidrio y en general materiales biodegradables y de bajo impacto.

El árbol.

Esta duda me acompaña desde que llegué a este lado del océano; en casa tuvimos el mismo árbol por años y años, al llegar aquí me encontré con que cada año se compra un árbol natural, el mío era de plástico pero le dió alegría a muchas generaciones. Los árboles naturales son biodegradables pero dejan una huella de carbono importante, los árboles artificiales no son biodegradables pero tienen un promedio de uso de 11 años. Aquí estamos en un dilema similar al que planteaba en el post de las bolsas desechables, la elección es sostenible o no, según el uso que le des. Si te vas por uno natural cuida que vaya al punto de reciclaje, si compras uno artificial, elige uno duradero, pero recuerda que hacemos un homenaje a la vida, así que lo mejor sería tener un árbol planta, uno vivo, de verdad, que nos acompañe por años y crezca a nuestro lado.

La cena.

Los alimentos cuanto más cercanos mejor; menos transporte y menos emisiones de CO2. Además, así apoyas a los productores locales.

Elige un menú mixto, incluye más vegetales y legumbres (¿de donde vendrá la tradición de comer tanta carne?)

Evita usar bolsas, cubiertos, vasos ni platos desechables, todos comen, todos lavan. Limpiar también hace parte de la cena. Si no hay acuerdo inventa un reto, hace poco vi una idea genial, todos dejan el móvil sobre la mesa y el primero que lo tome para verlo pierde.

Cuida las cantidades, come bien pero no derroches y aprovecha las sobras de la cena. Algunas ideas por aquí y por aquí 

Los regalos.

Piénsalo bien ¿realmente son necesarios todos los regalos que haces? ¿A quién le regalas cosas? ¿Lo haces por quedar bien o por puro amor? Creo que este es uno de los aspectos claves a REPENSAR en navidad; la tradición dicta una cosa y el comercio otra.  Los regalos pasaron de ser simples muestras de cariño a muchas tonterías de recibir y tirar. Regalar no es celebrar; el amigo secreto de 5€ solo induce a la compra de basura; ¿eres consciente de que a veces solo regalas basura?

En fin, creo que podríamos prescindir de muchos regalos o simplemente cambiar las normas del juego. No se asigna un presupuesto sino una cualidad: cada quien hace el regalo con sus manos, se regala algo de comer o simplemente se regala tiempo.

NO regales animales, menos aún si no conoces bien a la familia o el destinatario.  Los animales duran muchos años, cuestan dinero y significan un compromiso muy importante.  Si, por el contrario, todo ha sido maquiavelicamente planeado meses antes por Papá Noel, los Reyes y una familia comprometida, entonces consulta con las protectoras de animales, tienen muchos candidatos para alegrarte la vida a punto de meneo de cola.

Te dejo algunos contactos por aquí*

*Consejo patrocinado por Mango, nuestro jefe de control de calidad, abandonado por la época de reyes…

Cambia objetos por experiencias.  Aprovecha y regala una excusa para pasar más tiempo con los que quieres; regala un nuevo recuerdo, un momento inolvidable, un paisaje sublime; cosas que nunca podrías olvidar.

Busca empaques sostenibles. No necesitas metros de papel de colorines, cintas brillantes, purpurina, ni fuegos artificiales para envolver tu regalo; usa empaques sostenibles o intenta que el envoltorio sea parte del regalo: turrones dentro de una bolsa para compra a granel, un frasco de vidrio lleno de calcetines, una huevera llena de productos Zero Waste, etc.

Espero que en esta navidad todos los árboles, navideños o no, brillen gracias a los gestos que pondremos en marcha para hacer una navidad verde, natural y sostenible. Un poco menos de consumo y mucho más amor natural

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